Teatro de la memoria: los gabinetes de curiosidades

Teatro de la memoria: los gabinetes de curiosidades

por Heavy Branding

A lo largo de la historia, los seres humanos siempre hemos sentido una atracción irresistible por lo extraño. Esta manía de coleccionar objetos, si bien se ha considerado un pasatiempo, también se ha convertido en una ventana que nos permite entender cómo pensamos y alimentar nuestra necesidad de comprender el mundo que nos rodea. 

 

Desde el siglo XVI, este deseo se convirtió en algo tangible a través de las Wunderkammern o los llamados "gabinetes de curiosidades", esas pequeñas habitaciones que funcionaban como un diminuto teatro donde se presentaba todo el mundo conocido.

 


El despertar de la curiosidad

 

Hubo un tiempo, durante la Edad Media, en que ser curioso estaba mal visto. Se pensaba que era una distracción que alejaba a las personas de lo espiritual. Sin embargo, con el Renacimiento las reglas cambiaron por completo. 

 

La curiosidad se volvió una virtud y fue la chispa que encendió la ciencia moderna. En esa época, la gente ya no quería solo leer lo que decían los libros antiguos, ya que sentían la necesidad de tocar, ver y organizar las cosas por sí mismos para entender aquello que desconocían.

 

El objetivo de estos gabinetes era ambicioso. Querían tener una versión en miniatura del universo entero dentro de una habitación. Para poner orden a lo que en apariencia podía ser un caos de objetos, los coleccionistas los separaban en tres grupos principales:

 

  • Naturalia: Cosas de la naturaleza que parecían sacadas de un cuento, como animales exóticos, fósiles, corales o colmillos de narval (que muchos juraban que eran cuernos de unicornio).

  • Artificialia: Objetos creados por el hombre que mostraban gran ingenio, como relojes automáticos, instrumentos de ciencia y antigüedades.

  • Mirabilia: Cosas "monstruosas" o asombrosas que causaban impacto, como animales con anomalías o aves nunca antes vistas.

 

Estos gabinetes funcionaron como catalizadores del pensamiento moderno. Al agrupar lo insólito, fomentaron una transición del pensamiento mágico hacia el empirismo. Los eruditos dejaron de atribuir todo lo que se consideraba extraño a lo oculto para empezar a diseccionar la realidad bajo una visión científica y lógica.

 

De esta forma la fascinación desordenada se convirtió en un método de estudio. Estos espacios fueron el vínculo ideal entre la magia y la ciencia, ya que obligaron a las personas a clasificar y comparar lo que veían, dando origen a los primeros sistemas de clasificación científica.

 


El nacimiento de los museos modernos

 

Con el paso del tiempo, estos cuartos llenos de tesoros, que antes eran solo para reyes y nobles, empezaron a cambiar. Personajes como el jesuita Athanaseus Kircher ayudaron a que el conocimiento fuera para todos al abrir uno de los primeros museos públicos en Roma durante el siglo XVII.

 

Con la llegada de la Ilustración, el deseo de simplemente "asombrar" fue reemplazado por las ganas de educar. Los gabinetes se transformaron en instituciones ordenadas y abiertas al público, convirtiéndose en los museos de historia natural que visitamos hoy en día. Así, aquella curiosidad antigua terminó siendo el motor que nos permitió construir la ciencia tal como la conocemos.

 

Aquellos cuartos de maravillas que alguna vez guardaron secretos bajo llave, terminaron por abrir las puertas del conocimiento a toda la sociedad. Lo que comenzó como una exhibición de poder y exotismo evolucionó hasta convertirse en un patrimonio compartido, confirmando que la curiosidad, al volverse colectiva, se convierte en una herramienta sumamente poderosa para desentrañar los misterios de la realidad.

 

Anatomía de la imagen. Exploración y comparación de imágenes

 

Como parte de nuestro eje Estudios Creativos presentamos el taller Anatomía de la imagen. Exploración y comparación de imágenes con Alex Dorfsman. En este espacio, exploraremos cómo las imágenes de diversos contextos construyen significado y transforman nuestra mirada.

 

Mediante el acto de fotografiar lo que les rodea, los asistentes construirán artesanalmente un gabinete de curiosidades contemporáneo a lo largo de las sesiones.

 


 

Referencias

 

  • Parra, V. "Curiosidad y ciencia: las cámaras de maravillas". Eikón / Imago.
  • Biro, Susana. (2002). Gabinete de curiosidades. Ciencias 68, octubre-diciembre, 28-29. [En línea]